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¿Estás esperando el favor de Dios? Enviar esta meditación

Salmo 5:12
"Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor."


“Justos” son todos aquellos que han aceptado a Jesucristo como Salvador. Así dice Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Y Juan 1:12 declara que “a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Por eso el Señor ha establecido que tengan un tratamiento preferencial, o sea son favorecidos. La palabra “favor” puede definirse como la "atmósfera espiritual" que rodea y cubre al "justo", la cual le asegura la bendición de Dios y el cumplimiento de su precioso plan para su vida sin importar las circunstancias adversas que tenga que atravesar. Si tú eres un hijo o una hija del Dios Todopoderoso y caminas con el Señor cada día de tu vida puedes esperar el favor y las bendiciones de Dios, como dice el pasaje de hoy.

Dios tiene planes de bienestar y prosperidad para la vida de sus hijos, declara Jeremías 29:11. Y la Biblia está llena de promesas de Dios con el fin de llevar a cabo esos planes. Si tú has creído en el sacrificio de Jesús en la cruz y has abierto a él tu corazón, es importante que creas estas promesas y tengas fe en que vas a ser recipiente de las mismas en el momento oportuno, conforme a la voluntad de tu Padre celestial. Gálatas 4:7 dice: “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Y tú puedes comenzar a disfrutar de esa preciosa herencia mientras estás en este mundo.

Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Este versículo define en pocas palabras la omnisciencia y el poder de Dios. En esos momentos difíciles de tu vida debes echar a un lado el temor y por fe “ver” la solución sabiendo que el Señor ya la ha visto y él desea bendecir tu vida y rodearte de su favor. Proverbios 10:24 dice: “Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.” Nunca olvides esto y espera confiadamente en el Señor.

Cuentan que una gimnasta inglesa, en su preparación para los juegos olímpicos, estaba tratando de perfeccionar una difícil rutina en las barras paralelas. Su entrenador le explicó los diferentes movimientos. Ella trató muchas veces de seguir las instrucciones pero no pudo lograr llevarlas a la práctica. Entonces el entrenador le aconsejó que hiciera una pausa y que practicara los movimientos en su mente. Ella fijó sus ojos en las barras paralelas y durante 30 minutos se vio a sí misma completando cada movimiento perfectamente. Finalmente el entrenador le pidió que tratara de nuevo. Ella se acercó a las barras confiadamente y al primer intento logró completar la rutina de manera perfecta.

De manera similar sucede en el aspecto espiritual. Cuando miras los obstáculos de la vida con los ojos de la fe, cuando declaras que “todo lo puedes en Cristo que te fortalece”, cuando confías plenamente que tu Padre celestial nunca te abandonará, las circunstancias que tú estás viendo en algún momento comenzarán a cambiar y podrás disfrutar de cosas que antes te resultaban imposibles. Comienza cada día esperando lo mejor de Dios para ti. Declara que tu Padre celestial es el Rey del Universo, que él está en control de todo, que él te ama y que tú gozas de un tratamiento especial de parte de él. Vive con esperanza y no con temor, haz tuya la promesa que hiciera Dios a Habacuc: “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará" (Habacuc 2:3). Y espera el favor de Dios para tu vida.

Busca una íntima relación con el Señor leyendo su palabra y pasando tiempo en oración cada día de tu vida. Confía en el amor y el poder del Dios todopoderoso y espera en él pacientemente. Él hará resplandecer su rostro sobre ti y comenzarás a disfrutar la vida en abundancia que Jesucristo ofrece a los que le aman. A su debido tiempo y de acuerdo a su voluntad él derramará bendiciones sobre ti hasta que sobreabunden.

ORACION:
Padre mío, gracias por tu amor y por tu gracia. Por favor, capacítame para vivir una vida agradable a ti y ayúdame a esperar cada día tu favor y tus bendiciones sobre mí y mi familia, sabiendo que tú me amas y deseas lo mejor para mí. En el nombre de Jesús, Amén.