Septiembre 2014
DLMMJVS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930 

 
Dios está atento a tus problemas Enviar esta meditación

Malaquías 3:1-3
“He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene, dice el Señor de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando él aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y él se sentará como refinador y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor.”


Varias señoras que se reunieron para estudiar las Escrituras leían este pasaje del libro de Malaquías, y les llamó poderosamente la atención esta expresión en el versículo 3: “Y él se sentará como refinador y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví...” Por varios minutos meditaron en este versículo, y una de las señoras propuso ir a ver a un joyero amigo de ella que se especializaba en trabajar con la plata e indagar un poco acerca de este proceso de refinamiento.

Las mujeres se dirigieron al taller de aquel platero y le pidieron que les describiera el proceso de refinamiento de la plata. Después que el hombre les explicó detalladamente, una de ellas le preguntó: “Pero... ¿usted se sienta mientras se lleva a cabo el proceso?” El platero le contestó: “Oh sí, me siento, y sigo atentamente el proceso sin quitar los ojos del horno, porque si se pasa un poquito el tiempo necesario para refinarla, puede echarse a perder la plata.” Aquellas mujeres comenzaron a ver con más claridad la belleza de aquella expresión de la Palabra de Dios: “Y él se sentará como refinador y purificador de plata…”

En ocasiones Dios considera necesario poner a sus hijos en un horno. Sus ojos fijos en la obra de purificación que se está llevando a cabo mientras su amor y su sabiduría se unen para conseguir el mejor resultado posible. Nuestras pruebas no suceden por casualidad, y Dios nunca nos dejará en ellas más tiempo del estrictamente necesario. Nunca más de lo que podamos resistir, dice 1 Corintios 10:13. Antes de retirarse, una de las señoras le hizo una última pregunta: “Ah... ¿y cuándo usted sabe que el proceso está completo?” Y el hombre le contestó: “El proceso de refinamiento está completo cuando puedo ver mi propia imagen reflejada en la plata.”

El propósito principal de Dios es que seamos hechos “conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), y él va a usar cualquier circunstancia a tu alrededor, aún las pruebas y los sufrimientos para llevar a cabo ese propósito. Así dice Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien...” No hay un sólo detalle de tu situación que escape al conocimiento y al control de tu Padre celestial. Debes creer esto de todo corazón, pues esta seguridad te dará paz y esperanza en medio de tus dificultades. Jesús nos dice en Mateo 10:29-30: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”

Si en estos momentos estás en medio de una prueba que te está causando dolor y sufrimiento, pon toda tu confianza en el Señor, sabiendo que él te ama y está atento a tu situación. Alábale y dale gracias por su infinito amor y su constante cuidado y protección. Anímate y piensa que tu Padre celestial está en control de las circunstancias, mirando atentamente al proceso que se está llevando a cabo en ti por medio del cual él va a lograr su precioso propósito en tu vida.

ORACION:
Padre santo, te doy gracias porque tu palabra trae aliento a mi vida en estos momentos de prueba. ¡Qué maravilloso es saber que tú estás muy atento a todo lo que me sucede y que tienes un buen propósito! Ayúdame a aplicar esta enseñanza en mi vida, para que mi fe en ti aumente, mi conocimiento de ti sea mayor y mi comunión contigo sea más profunda. En el nombre de Jesús, Amén.