Marzo 2015
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¿Conoces la gracia de Dios? Enviar esta meditación

Juan 1:6-16
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.”


Diariamente los periódicos, la televisión y la radio traen hasta nosotros noticias de accidentes, asesinatos, secuestros, asaltos, terremotos, incendios, etc., etc. Si pudiéramos leer los periódicos de hace treinta o cuarenta años encontraríamos más o menos estos mismos acontecimientos, los cuales se han venido repitiendo a través de toda la historia de la humanidad. Es como un ciclo de eventos que se van y vuelven al cabo de un tiempo. Por eso alguien dijo: “Cada día no es más que el ayer recalentado.” En efecto, ésta es básicamente la vida en este mundo de aflicciones. Fue a este mundo problemático y corrupto que vino Jesús, dejando la gloria en la que se encontraba, con el fin de hacer resplandecer su luz en las tinieblas.

El pasaje de hoy dice que Jesús está “lleno de gracia y de verdad”, y de su plenitud tomamos “gracia sobre gracia.” El obispo inglés Handley Mouley (1841–1920) escribió varias reflexiones acerca de la frase “gracia sobre gracia.” Él dijo que la palabra griega que se traduce “sobre”, literalmente significa “en lugar de”. Mouley ilustró este significado describiendo un río de la siguiente manera: “Párate en sus márgenes y contempla el fluir de las aguas. Pasa un minuto y luego otro. ¿Sigue siendo la misma corriente? Sí. Pero, ¿es la misma agua? No. El agua vieja -- explica Moule -- ha sido desplazada por agua nueva; “agua en lugar de agua”, “agua sobre agua.” Lo mismo sucede con la gracia. Es una fuente inagotable y perpetuamente fresca, a la que tienen acceso todos aquellos que han recibido a Cristo como Salvador. A esta fuente se refirió Jesús en su conversación con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:13-14).

Esta gracia de Dios es suficiente para que podamos salir airosos de cualquier situación por difícil y terrible que sea. En su segunda carta a los corintios Pablo se queja de un “aguijón” en su carne, el cual le pidió a Dios repetidamente que se lo quitara. (2 Corintios 12:7). No se sabe a ciencia cierta qué era ese aguijón que él menciona, pero sin duda era algo que le molestaba, que le afectaba grandemente en su vida, y de lo cual quería librarse. La respuesta del Señor fue la graduación de Pablo en el proceso de aprendizaje y crecimiento espiritual. Dios le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” Habiendo entendido profundamente el significado de esta gracia de Dios y la manifestación de su poder en nuestra debilidad, Pablo no sólo se sintió fortalecido, sino que pudo declarar: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Quizás te encuentres hoy en medio de problemas que están afectando negativamente tu vida, pero no olvides: la gracia de Dios está a tu disposición, y es exactamente lo que necesitas para enfrentar cada nuevo desafío que la vida ofrece. Trae ante el Señor tus problemas, reconoce tu debilidad y tu incapacidad para resolverlos, y experimentarás la gracia de Dios plenamente.

ORACION:
Padre santo, te alabo con todo mi corazón por tu infinito amor y tu misericordia que derramas sobre tus hijos. Ayúdame a reconocer mis debilidades y a gloriarme en ellas para recibir plenamente tu gracia y que tu poder se manifieste en mí. En el nombre de Jesús, Amén.