Enero 2015
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¿Crees tú que puedes esconderte de Dios? Enviar esta meditación

Números 32:23
“Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.”


Moisés está hablando a un grupo de israelitas, a los cuales ha dado instrucciones exactas de lo que debían hacer en una situación determinada. Primero les dice (Números 32:20): “Si lo hacéis así…” Es decir si sois obedientes, entonces “…seréis libres de culpa para con Jehová, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová.” ¡Preciosa promesa! Pero seguidamente una advertencia. Dice el pasaje de hoy: “Mas si así no lo hacéis… vuestro pecado os alcanzará.” ¿Que significa esto? Esto quiere decir que todo pecado tiene malas consecuencias, y que estas consecuencias tarde o temprano afectarán a todo aquel que haya pecado. Gálatas 6:7 lo reafirma diciendo: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” O sea, a la corta o a la larga recogeremos el resultado de nuestras acciones, aunque hayamos actuado en el mayor secreto posible.

Un señor cristiano cuenta una experiencia que tuvo con un hermano de su iglesia. Este hombre tocaba un instrumento en la banda de la iglesia y todo indicaba que era un consagrado cristiano. En una ocasión ambos estaban conversando y aquel hermano empezó a decir malas palabras una tras otra. Al ver su expresión de asombro, el hombre le dijo: “No se preocupe hermano, aquí nadie puede oírnos.” Muchos piensan que porque engañan a la gente con una fachada exterior religiosa pueden engañar también a Dios. Pero de algo podemos estar seguros: estamos desnudos ante su presencia y nada puede quedar oculto. Dice Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”

En los tiempos actuales, los adelantos tecnológicos han permitido grabar imágenes secretamente, las cuales han mostrado a personas cometiendo actos ilegales o inmorales, creyendo que nadie los estaba observando. Después, al salir a la luz pública, han tenido que pagar las consecuencias de sus acciones. Nosotros tenemos que entender que una “tecnología” mucho más poderosa y sofisticada que esta, ha sido utilizada por Dios desde el principio de la creación, por los siglos y los siglos: su Omnisciencia y su Omnipresencia. David escribe acerca de esto en el Salmo 139. En los versículos 1 y 2 dice: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos.” Y más adelante describe lo imposible que es tratar de esconderse de Dios: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (vv.7-8).

Como cristianos necesitamos aprender a vivir una vida pura y santa delante de Dios y de los que nos rodean, pues el pecado nos separa de nuestro Padre celestial. Para aquellos que no han aceptado a Jesucristo como salvador, esto significa condenación eterna. Pero aun los que somos salvos, si vivimos separados del Señor somos totalmente inútiles. Así les dijo Jesús a sus discípulos: “Separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:5). Si estamos alejados de Dios, no podemos contar con su protección y por lo tanto quedamos expuestos a las consecuencias de nuestras acciones. La Biblia nos muestra claramente la importancia de vivir cerca de Dios. Dice el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.”

Dios nos ha diseñado para que tengamos vida, y vida en abundancia mientras estemos en este mundo y junto a él por toda la eternidad. Pero para disfrutar de esta vida llena de bendiciones tenemos que alejarnos del pecado y vivir cerca del Señor, mantenernos en comunicación con él, escuchar su voz y seguir sus instrucciones. Por eso debes leer la Biblia y pasar tiempo en oración todos los días, buscando la unción y la llenura del Espíritu. Y debes tratar de actuar conforme a su Palabra. No olvides que dondequiera que te encuentres, el Señor te está mirando. Y a él le encanta que seamos obedientes.

ORACION:
Padre santo, te ruego me hagas conciente de tu presencia dondequiera que me yo encuentre, y dame las fuerzas y el discernimiento espiritual para vivir lejos del pecado y muy cerca de ti, obedeciéndote y agradándote en todo. En el nombre de Jesús, Amén.