Septiembre 2017
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¿Sabes cuál es el propósito de la Cruz? Enviar esta meditación

Isaías 53:4-5
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”


Muchos se preguntan: “¿Acaso a Dios no se le pudo ocurrir una mejor idea que la cruz para la salvación del hombre?” Muchos estudiosos de la Biblia han incluido esta pregunta durante algunos debates, refiriéndose específicamente al castigo brutal que Jesús soportó en el Gólgota. Lo cierto es que, muy lejos de nuestro entendimiento humano y en su infinita sabiduría, Dios completó un plan perfecto en la cruz. Las circunstancias de aquel día nunca estuvieron fuera de su control o en conflicto con su voluntad.

Todo judío sabía que la manera de acercarse a Dios y recibir el perdón de sus pecados era a través del sacrificio de un cordero sano y sin mancha. Así dice Ezequiel 46:13: "Y ofrecerás en sacrificio a Jehová cada día en holocausto un cordero de un año sin defecto." Así era Jesús quien jamás cometió un pecado, por lo cual era el único que reunía las condiciones para dar su vida en la cruz y librarnos de la condenación eterna.

La cruz revela el amor incondicional y la misericordia de Dios. La Biblia afirma que “todos somos pecadores” (Romanos 3:23), y desde el principio de la creación Dios estableció que “la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23). Por lo tanto todos merecíamos ese castigo, es decir condenación eterna, pero Dios decidió poner esa gran deuda sobre su propio Hijo, el cual nunca cometió pecado, con el fin de justificarnos y darnos vida eterna. Así continúa Romanos 6:23: “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” La muerte en la cruz fue un acto de amor tan grande que la mente humana no es capaz de entender. Por eso el apóstol Juan simplemente escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

La cruz desenmascaró a Satanás y al mismo tiempo le quitó su poder y autoridad. La Biblia dice en Colosenses 2:8-15 que en la cruz Jesús anuló la deuda que había sobre nosotros, “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” La palabra griega usada aquí en el original se aplica al despojo de las armas y armaduras de un enemigo derrotado. Y aunque la última y definitiva derrota de Satanás ocurrirá en el fin de los tiempos, la cruz establece la victoria de Cristo sobre el diablo y todos sus demonios. Y esta victoria está disponible para todos aquellos que acepten el sacrificio que Cristo hizo.

Dios había prometido enviar al Mesías para redimir a la humanidad. La cruz demuestra su fidelidad, pues establece un nuevo pacto en nuestra relación con Él, el cual ofrece a todas las personas la oportunidad de experimentar la eternidad por medio de Jesucristo. Mateo 27:51 nos dice que en el momento de la muerte de Cristo, “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.” Este velo sólo permitía al Sumo Sacerdote tener acceso a Dios. El hecho de romperse significó el inicio del nuevo acceso a Dios a través de Jesucristo, nuestro Intercesor.

La muerte en la cruz fue dolorosa, pero fue necesaria como paso previo a la Resurrección, la cual selló el maravilloso triunfo de Cristo. Después de la victoria en la cruz Jesucristo, fue exaltado hasta lo sumo y Dios “le dio un nombre que es sobre todo nombre”, dice Filipenses 2:9. Cristo está ahora en el trono celestial. Él ha sido elevado sobre todo principado, autoridad y poder. Y allí, a la diestra del Padre, intercede constantemente por todos y cada uno de quienes han confiado en él (Romanos 8:34).

Muchos nunca entenderán el significado de la cruz, pero para los que hemos aceptado a Jesucristo como Salvador, es poder y autoridad que viene de Dios. Como dijo el apóstol Pablo: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1 Corintios 1:18).

ORACION:
Padre del cielo, no hay palabras con qué agradecerte el enorme sacrificio de tu Hijo en la cruz del Calvario. Gracias porque a través de él hoy soy libre de toda condenación. Ayúdame a vivir de manera que ese triunfo se refleje en mi testimonio cada día. En el nombre de Jesús, Amén.