Septiembre 2014
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¿Estás luchando con el pecado? Enviar esta meditación

1 Juan 1: 5–7
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”


Cuando Jesucristo murió en la cruz del Calvario y al tercer día resucitó, destruyó el poder del pecado. Dice Colosenses 2:15 que Jesús “despojó a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente y triunfó sobre ellos en la cruz.” En esta epístola, el apóstol Pablo nos muestra una escena muy común de aquellos tiempos, en la que los generales romanos, al volver victoriosos de una gran conquista, llevaban a cabo un desfile triunfal. En este desfile, los enemigos derrotados eran conducidos encadenados y su vergüenza era expuesta públicamente. Esto hizo Jesús con el diablo y sus demonios en la cruz del Calvario, los derrotó y los exhibió públicamente.

La victoria de Cristo fue total y absoluta. Como resultado, el pecado no puede vencer a un hijo de Dios a menos que éste lo permita. Es decir, el diablo no tiene autoridad sobre aquel que ha creído en Jesucristo como Salvador personal. Solamente si lo permitimos, cediendo ante la tentación, Satanás puede actuar en nuestras vidas.

Cuando sientas que estás luchando con el pecado, debes tener en cuenta lo siguiente:

1. Entiende quién es Dios.
El pasaje de hoy nos dice que Dios es luz y todo lo que es pecado es oscuridad, o sea es totalmente opuesto a Dios. Al enfrentar una tentación recuerda que tienes la opción de alinearte con la luz o con las tinieblas, es decir, con Dios o con Satanás.

2. Reconoce el pecado por lo que es.
Satanás insiste en hacerte pecar porque él quiere reducir tu efectividad y tu testimonio cristiano, y quiere afectar tu vida y la vida de los que te rodean. Con este fin él se disfraza como “ángel de luz”, dice la Biblia en 2 Corintios 11:14. O sea, no te descuides porque la tentación puede estar oculta detrás de algo o alguien que puede resultarte muy atractivo. No subestimes el poder del pecado. Recuerda que el pecado es tan poderoso que para ser derrotado fue necesario el inmenso sacrificio de la cruz.

3. Asume la responsabilidad.
Dios quiere liberarte de la esclavitud del pecado, pero tú tienes que responsabilizarte por tu actitud. Satanás te está tentando pero no puede forzarte a pecar. Tú y nadie más que tú tomará la decisión final. Santiago 1:14-15 dice que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

4. No olvides que eres débil.
No olvides que no puedes luchar contra la tentación con tus propias fuerzas, pues la naturaleza carnal es débil. Por eso Jesús les dio este último consejo a sus discípulos antes de caminar hacia la cruz del Calvario: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Y el apóstol Santiago nos dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7). Clama al Señor por su ayuda, y él te responderá dándote las fuerzas para resistir.

Pero si te descuidas en tu comunión con el Señor y caes en algún pecado, no creas que el enemigo te ha derrotado. Dios, en su inmensa misericordia, ha provisto un medio para levantarte de tu caída, perdonarte y limpiarte. Inmediatamente después del pasaje de hoy, la Biblia nos dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9).

Cultiva una íntima relación con Dios día tras día de tu vida, orando y leyendo su palabra. Como resultado tu fe se fortalecerá y además serás capaz de discernir espiritualmente las artimañas del enemigo. También el Espíritu Santo te dará la sabiduría y la fortaleza que necesitas para obtener la victoria en toda prueba o tentación que el diablo ponga frente a ti.

ORACION:
Padre santo, gracias por el poder que me ofreces para vencer el pecado y las tentaciones. Ayúdame a vivir conciente de que sólo usando este poder podré obtener la victoria, y que yo pueda someterme a ti y resistir al enemigo. En el nombre de Jesús, Amén.